en el sielncio de la tarde, a las cuatro de la tarde, empiezo a meditar, a sentir, a vivir...
gustaría beber e las aguas del cielo, de brincar sobre nubes de sueños, de asomar el rostro desnudo del alma... pero, todo deja de lado lo singular, la diferencia que existe entre mi ser y lo demás...
ahora que estoy de apoyo en este mundo, salgo a caminar sobre los mares de un mundo a las cuatro de latarde...
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